¿Alguna de estas situaciones te generan ansiedad?

  • Hablar en público
  • Tener que participar en reuniones formales y/o charlas informales en grupo
  • Acudir a fiestas
  • Iniciar o mantener conversaciones
  • Comer-beber-escribir delante de otras personas
  • Hacer uso de los lavabos públicos
  • Conocer nuevas personas
  • Relacionarse con personas del sexo opuesto o por el que sientes atracción
  • Trabajar siendo observado/a por otros
  • Dirigirse a personas de autoridad
  • Pedir o negar favores

Este tipo de listados te los vas a encontrar en muchos de los sitios en los que hablan sobre fobia social; desde páginas web con tests de poca fiabilidad que circulan por la red hasta artículos académicos y científicos más serios. A los primeros, ni caso. Veamos qué dicen los segundos.

Situaciones típicas

Las situaciones que pueden desencadenar la ansiedad a alguien con fobia social pueden ser tantas como situaciones sociales existen.

Aunque esto sea algo incuestionable, no es menos cierto que hay algunos caballos de batalla que parecen ser más frecuentes que el resto. ¿Cuáles dicen que son esos temores?

El caballo vencedor, sin duda, es el miedo a hablar en público. Es algo tan común que, incluso entre personas que no sufren fobia social, es uno de los miedos más reconocidos. Lo de salir a la pizarra, pronunciar unas palabras en una boda, presentarse a un examen oral o ser ponente en una conferencia, son situaciones que, a quien más y a quién menos, le hacen sentir cierto grado de ansiedad. Hay muchas películasartículos en prensa y debates en programas de televisión donde tratan este miedo.

A éste, le siguen otros temores que son también muy frecuentes entre las personas que tienen ansiedad social pero ya no son tan habituales entre la población en general. De estos miedos más propios y característicos de nuestro problema, se suelen destacar:

  • Participar en encuentros o charlas informales de grupo
  • Iniciar y mantener conversaciones con desconocidos
  • Ir a fiestas.
  • Tener que desenvolverse en situaciones que requieran conductas asertivas
  • Relacionarse con figuras de autoridad
  • Ser entrevistado

¿Dirías que son éstas las situaciones que más ansiedad te generan a ti? Probablemente, no. Quizá, una. O dos. O muchas de ellas. O ninguna. Este listado de situaciones típicas temidas está basado en el porcentaje de casuística que han visto y trabajado los profesionales a través de su experiencia clínica y de las investigaciones que han llevado a cabo. Pero no tienen por qué reflejar a pies juntillas tu realidad. Que sean comunes, no quiere decir que se den en todos los casos.

Situaciones particulares

Está claro. Resulta insuficiente nombrar 10, 15 o 20 situaciones y obviar las cientos de otras situaciones cotidianas, pequeñas y particulares que pueden provocar ansiedad en una persona con nuestro trastorno.

Tristemente, seguro que tú (y cualquiera que tenga el problema) es capaz de agregar y añadir unas cuantas más. Hay miles de situaciones que nunca se mencionan por ningún lado pero que suponen un obstáculo real para algunos. Y cada uno de esos ejemplos, no serán más que argumentos para demostrar que es imposible recoger en una lista todas y cada una de las situaciones a las que una persona con fobia social puede temer.

Es más, rizando el rizo, podría llegar a decirse que quizá lo importante no sea tanto centrarse en la situación concreta a la que se teme sino a lo que hay de fondo. ¿Cómo se puede explicar si no que puedas sentir la misma ansiedad, o incluso más, ante la idea, por ejemplo, de recibir la visita de amigos en tu casa que ante el hecho de tener que prepararse para una entrevista decisiva en tu carrera profesional?

Desde luego, no se trata de cuantificar y objetivar los aspectos externos del escenario en el que se está jugando la partida. Cualquier situación, por tonta y nimia que sea, si es interpretada por la persona como potencial peligro para ser juzgada negativamente, es diana fácil para ser temida.

Dime a qué temes y te diré lo que sufres

Como hemos visto, son tantas y tan variadas las posibles situaciones que generan ansiedad, que los profesionales las han clasificado de una manera sencilla para ayudar a entender el problema:

  • Situaciones relacionadas con la interacción social (hablar con desconocidos, hacer reclamaciones, etc.) 
  • Situaciones relacionadas con la actuación en público (miedo a ser observado mientras se realiza cualquier tarea: dar una charla, comer, trabajar, hablar por teléfono, etc.)

Las investigaciones apuntan a que según el tipo y el número de situaciones temidas, el problema será más o menos limitante y la forma de abordarlo cambiará. Suelen hablar de fobia social específica y fobia social generalizada para referirse a esto. Pero olvídate de tecnicismos que no llevan a ninguna parte.

Todos podemos llegar a entender que hay distintos niveles de gravedad. Hay fobias y fobias.

No es lo mismo si únicamente sientes ansiedad cuando tienes que dar una conferencia porque tienes miedo a hablar en público, que sentir ansiedad ante cualquier situación cotidiana porque tienes miedo a relacionarte con personas que no sean de tu familia o de tu entorno de confianza. La diferencia es abismal. La primera situación limita una parte de tu vida pero, incluso en el peor de los escenarios en el que no consigas superar ese miedo, puedes organizar y construir tu vida sin tener que dar charlas. En el segundo caso, es más complicado. No sólo limita tu vida sino que la trastoca en casi todos los frentes. Si te paras a pensarlo, el día a día conlleva cientos de situaciones sociales que implican relacionarte con los demás (estudios, hacer la compra, ir al banco o encontrar pareja, por nombrar algunos). Tener ese miedo tan generalizado es un billete seguro para vivir la ansiedad de manera continua si no se cambia.

Por supuesto, diciendo esto, no se pretende cuestionar ni restar importancia al sufrimiento de nadie. A cada cuál le duele lo suyo y cada cuál tiene que luchar su propia batalla. Sólo que hay que ser conscientes de que hay batallas más duras y más difíciles y que necesitan mucho más tiempo y ayuda.

Piensa en cuáles son tus particulares situaciones temidas y empieza a restarles miedo. No importa el punto de partida desde el que empieces. El caso es empezar. Y avanzar. Te explicaré cómo.

***

¿A qué le temes? Te leo en los comentarios


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1 Comentario

  1. Miedos y pensamientos obsesivos vienen del mismo problema…

    Tipo de ropa que uso.

    Hacer llamadas telefónicas.

    Hacer preguntas (donde queda un lugar, que hora es, cuánto cuesta, dudas, consultas..)

    Pedir (favores, que se corran xq me tapan, permiso dejenme pasar, pedir a mis padres comida, ropa o lo que necesite…etc)

    Reclamar, quejas, retar, defenderme

    Asistir a lugares publicos (bares, fiestas, salones, eventos..)

    Participar en actividades (en el cole educación física y sus estúpi… perdón sus ingeniosos juegos y actividades colegiales y competencias… jornadas, campamentos…)

    Comer y beber en publico OBVIOOOO… jaja… hasta con mi familia.. en serio.. ¿qué rayos me pasa?… buaa

    Entrar a una sala con personas ya dentro (aula..conferencia…)

    Yo soy Católica y no me arrepiento ni avergüenzo, pero hay cosas que me cuestan como pedir al Sacerdote que me confiese, acercarme a comulgar (sin embargo pensar en que voy a recibir a Jesús me ayuda a distraerme de la gente)… las misas del domingo son las que más me cuestan, pero no falto nunca por motivo de mis miedos porque si yo le soy fiel a Dios Él me será fiel a mí, es Él quien me ayuda en los momentos difíciles y de soledad…. y cuando termina la Santa Misa y tengo que salir afuera, donde están todos saludándose tan familiarmente (es una parroquia pequeña todos se conocen)…. ah!.. lo que es salir… demoro, demoro y demoro… así lo que puede pasar es:

    salgo corriendo apenas termina la Misa.
    salgo dos horas después cuando todos se han ido.
    salgo cuando hay mucha gente fuera y me quedo como tonta en un rincón esperando el fin del mundo…

    Humillaciones en público (todo esto en publico: reír (sobre todo risa con sonido), llorar, estornudar, toser, caerme resbalarme, saltar o hacer un movimiento tonto o exagerado, agacharme a recoger algo, que se me caiga algo o me tiren algo ensuciarme, ser ruidosa en una sala silenciosa como el estómago cuando sientes hambre o una bolsa un papel…, etc

    Iniciar conversación hacer que dure, interrumpir… hablar sobre mi

    Usar baños públicos, hacer amistades (me es más fácil tratar con personas deficientes más “retasadas” que con personas normales, será xq me siento retrasada jeje)… además ellas juzgan menos que las personas comunes… ser observada analizada… decir NO …

    Dar mi opinión, ideas… participar activamente en un grupo de trabajo, recibir visitas en casa, sobre todo extraños, ir a otras casas de visita… Todas las fiestas del año, aniversarios, cumpleaños, navidad, pascua, día del… año nuevo, etc…

    Ir de compras (ropa, comida, remedios, aunque lo esté super necesitando siempre cuesta) sobre todo cuando justo alguien conocido te ve más vergüenza.. pero qué rayos??…

    Que me reten, recibir críticas, muestras de afecto así sea sólo una palmadita en la espalda o un toque para llamar a alguien…

    Bueno son tantas y tantas…. creo que podría resumirlo todo en esto: Miedo simplemente de vivir, de mostrarme con vida frente a los otros, tengo un talento, quedarme paralizada frente a los otros.

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