Hace unos años Fernando Díez Serrano dio una charla TED en la que hablaba sobre su experiencia personal con la ansiedad social. En esta entrevista concedida a Escapistas explica de nuevo sus aprendizajes y comparte algunas de las claves de su cambio. Una historia de superación que te puede ayudar. Te dejo con sus respuestas y con el vídeo de su charla al final de la entrevista.

¿Cómo y cuándo empezaron tus problemas de ansiedad social?

En primer lugar gracias por esta invitación a aportar mi granito de arena en tu blog. La verdad que es ilusionante ver cómo una historia personal que por momentos ha sido muy triste y sufrida, en los últimos tiempos me da cosas como esta y me permite por un lado sentirme valorado, y por otro ayudar a los demás.

En cuanto a la primera pregunta en mi caso personal es claro. El momento fue un primer examen oral en la educación secundaria, con unos 11 años, que por decirlo de algún modo era el primero de una gran serie. Es decir, que las circunstancias eran tres o cuatro asignaturas cuyo método de evaluación se basaba en un examen oral cada dos semanas aproximadamente, lo que quiere decir que a efectos prácticos tenía al menos una prueba oral por semana.

En este primer examen casi por sorpresa viví un momento de nervios muy fuerte: palpitaciones, temblores en el cuerpo y la voz etc. que por supuesto se manifestó al exterior y provoco un impacto en los demás (risas, comentarios, gestos etc) y eso generó en mi diversas cosas: más nervios, culpa, preocupación por la próxima vez, etc.

Esto se encadenó: examen- preocupación posterior – preocupación previa- examen; por sintetizarlo de algún modo.

¿Qué tipo de situaciones sociales eran las que te resultaban más difíciles? ¿En qué aspectos de tu vida te limitaba la ansiedad social y hasta qué punto?

Sinceramente es una pregunta complicada. Intento medir mis palabras al contestar, porque cometemos un error generalizando nuestras experiencias a un trastorno. En seguida te contesto a la pregunta pero es algo que me gustaría aclarar: hoy en día se tiende a etiquetar todo, el DSM-V y guías por el estilo están favoreciendo eso. En mi opinión hay que verlo más como una serie de circunstancias particulares que le ocurren a una persona en concreto, que es única. Digo esto, porque no quiero que cada palabra que pongo aquí se asocie al concepto de fobia social y luego este se encapsule. Tenemos que abrir la mente y tener en cuenta que aquí participa la forma de ser, la biología, el contexto, la historia…Me gusta más verlo como una versión disfuncional de la misma persona, que como algo a lo que dar un nombre como si llevásemos una pegatina en la cara.

En mi experiencia lo peor siempre ha sido hablar en público, poniendo el momento más sufrido en lo que tiene que ver con situarse en frente de un grupo de personas de pie y hablar, y algo menos por ejemplo en contestar algo en clase desde tu silla sentado. Durante el primer año aproximadamente mis problemas se centraban ahí –el contexto escolar por así decir- pero toda la mezcla de estas situaciones, mis emociones y mis pensamientos fueron extiendo el problema a cosas como entrar en clases particulares, comer, escribir o beber delante de otras personas, andar por la calle, jugar al futbol con público, saludar a amigas o conocidas, tratar con personas de autoridad etc.

En definitiva en cualquier situación donde interactuaba con gente que no fuera mis 10 o 12 personas de confianza todo eso aparecía. Y tengo que reconocer que incluso ensayando esos exámenes delante de mi familia sentía una cantidad considerable de esos “nervios” –uso esta palabra para definir la experiencia completa de inseguridad, sentimientos, emociones, pensamientos y todo lo que contiene-.

¿Qué hiciste para superar esas dificultades? ¿Cuáles fueron los puntos clave para cambiar?

Esto hay que cogerlo con pinzas. Podría contar mil y una anécdotas, pero prefiero simplificar en las cosas que se ha demostrado que son determinantes y que mucha gente no conoce. Por “demostrado” no me refiero a demostrado científicamente como hoy en día cierto sector de la psicología se empeña en poner por delante, sino también experiencialmente a través del trabajo y el estudio de cientos y miles de psicólogos a lo largo de más de un siglo de historia; sea cual sea la corriente psicológica que defienden.

Intentar he intentado todo. Cada cosa que pudiese vislumbrar una solución la hice, pero lejos de ser útil en muchos momentos de mi vida me agotó. Es muy bonito esto de “esforzarse siempre al máximo” pero vivirlo es otra historia y todos lo hemos sentido alguna vez. Tenemos una vida con un tiempo limitado y es preferible dirigir nuestros esfuerzos a algo más eficaz.

En mi opinión tengo cuatro elementos clave que me han ayudado a superarlo. El primero es una primera terapia cognitivo-conductual que me sirvió para emprender un camino inicial de evaluación de mis pensamientos y exposición a mis miedos –un clásico en su modelo-. En segundo lugar la relación con ciertos amigos y personas importantes en mi vida donde había un componente muy importante de aceptación de lo que yo era: desde mis síntomas en momentos de ansiedad, a las escenas de tristeza o culpa, lo que fuera. Algo así como “te quiero por lo que eres, seas lo que seas”.

En tercer lugar mi relación con mi familia. Está claro que es la relación principal, ahí están las teorías del apego por ejemplo, y me parece un apoyo fundamental en todo esto. Y en cuarto lugar una segunda terapia – Gestalt en este caso- que me ayudó a reorganizar mi mundo emocional después de más de 10 años viviendo esto y su consecuente influencia en la visión que tienes de ti mismo, los recuerdos, los patrones de relación que utilizas, los mecanismos de defensa etc.

Resumiendo: apoyo psicológico adaptado a las características y circunstancias de la persona y un entorno social como soporte.

Quizas conviene resaltar que fue muy importante permitirme ser vulnerable delante de los demás. A medida que he confesado mis miedos, mis preocupaciones y mis complejos a mis seres queridos –a pesar de sentir que eso haría que me rechazaran- me he ido sintiendo mejor. Ya no solo por el hecho de “miedo al rechazo” sino porque permites al otro sentir contigo, es algo mucho más profundo en mi opinión. Te conecta con el otro.

Algo tan simple como confesar tu miedo a una persona importante, te lleva a compartir la carga con él. Y contrariamente a lo que solía creer, la gente responde a esa llamada.

Para terminar no me ayudó nada leer o hacer caso a miles y miles de blogs, libros de autoayuda, videos etc. De gente que o bien no tiene formación y lo que dice son consejos absurdos enmascarados tras un buen marketing, o bien tienen esa formación pero generalizan sin conocer el caso concreto de la persona que tienen delante con el clásico artículo de “supera tu fobia social en diez pasos”.

Cuando estas cosas se crean hablando desde aspectos más abstractos para hacer pensar, para reflexionar y para profundizar en mi opinión son útiles. Cuando solo se dan algunos pasos mecánicos que pueden funcionar para uno pero para otro no, lo que se está haciendo es una barbaridad. Y ahí tienes a muchas personas con el discurso de “lo he intentado todo y a mí no me funciona, soy un fracasado”. Quizás simplemente te están dando unas pautas que no tienen nada que ver con lo que te pasa.

Un problema para relacionarse o hablar en público puede no tener nada que ver con la ansiedad o el número de ensayos que has hecho para una charla. Puede deberse a factores familiares, factores orgánicos, factores relacionales…Algunas terapias hoy en día siguen hablando de la diferencia entre tratar el síntoma –la ansiedad- de la “herida” –lo que realmente está generando un síntoma tras otro-“. Claro está que es más sencillo poner un parche que rascar hasta lo profundo. Pero en mi opinión no es lo más adecuado a largo plazo.

¿Puedes decir que la ansiedad social es algo que forma parte de tu pasado o aún hay áreas de tu vida en las que la ansiedad social te juega malas pasadas?

Por supuesto que las hay. Y doy gracias a Dios por ello, sigo siendo un ser humano. Entiendo tu pregunta, la gente entiende por superarlo que la ansiedad deja de existir en tu vida. Esto no es así. Simplemente a mí me gusta hablar de que la relación con tu ansiedad cambia, y de la misma forma que cuando sientes otras emociones no generan ese pánico, la ansiedad deja de hacerlo. Es incómoda en según qué intensidad, por supuesto, pero no al nivel que uno vive en esas circunstancias.

Sé que es difícil de imaginar para alguien que lo vive, porque su experiencia está asociada a un significado muy negativo de esta emoción, por eso mismo el proceso es largo y requiere de ayuda especializada y formada como es debido, además de personalizada.

Como todo el mundo siento nervios. Hay una especie de creencia oculta de que cuando uno lo supera todo eso desaparece de tu vida, pero no es así. Yo me pongo nervioso si tengo que hablar en público hoy en día, o cuando empiezo un periodo de prácticas, o a veces simplemente cuando quedo con una chica que me gusta y tengo que mantener una conversación mirándole a los ojos. Y por supuesto que algunos días eso me juega malas pasadas: dices algo que no es demasiado adecuado, te notas más tenso, o menos espontáneo etc. Pero la forma en que sucede es radicalmente distinta, no sientes esa angustia tan fuerte que sienten las personas con este tipo de problemas.

Es como si lo fueras suavizando todo a medida que evolucionas y trabajas con tú psicólogo o el especialista que sea en esa relación entre tú, tus síntomas y tu herida, y de repente pasado un tiempo reflexionas y dices “coño, nervioso me pongo, pero no tiene nada que ver con lo de antes. Esto es más sano, más natural, algo que entra dentro de la normalidad”. E incluso “ya no es mi ansiedad y mi angustia por un lado y yo por el otro, sino que ahora puedo sentirlas como mías, puedo disfrutarlas incluso.”

Y por supuesto no depende solo del componente psicológico entendido como un trabajo en terapia. También entran en juego tus factores biológicos, tus aprendizajes, el contexto en el que te mueves, incluso cómo te has despertado ese día.

Sinceramente yo hoy en día siento cariño por mis “nervios”– si definimos como nervios de modo global al conjunto de síntomas que se agrupan en estas situaciones-. Es un cariño que antes no sentía, porque yo lo repelía, como quien se quiere deshacer de alguna clase de veneno que le está traspasando la piel y le impide vivir. Pero ahora eso no ocurre así, e incluso veo la ansiedad como una fuente de energía, que me hace ser incluso más competitivo, o útil en muchas situaciones. Aunque por supuesto a veces me sobrepasa y como tú dices me juega una mala pasada.

Pero en definitiva es eso, la ansiedad sigue, pero la relación, la experiencia y la forma de verla cambia totalmente. Es complejo de explicar, se entiende cuando se vive y el proceso es más o menos largo, con lo cual hasta llegar a este punto he tenido que trabajar mucho, y compartir muchas cosas con mi psicólogo y mis allegados. No es una cuestión de dar a un interruptor, es un camino de descubrimiento donde en muchos momentos tienes recaídas, momentos malos y tristes y a veces hasta sientes que no avanzas. Pero forma parte de todo esto.

Qué dirías a otras personas que están pasando ahora por ello

Yo les diría que en el mundo hay buenas personas. Tanto refiriéndome a ellos mismos como a los demás. Creo que un paso importante es hacer el esfuerzo de confiar en la gente que quiere ayudarnos. En especial creo que es útil abrirse a la experiencia de recibir ayuda psicológica (no de curanderos o algo así, sino de gente formada, gente que se ha preocupado de ser la mejor ayuda posible para un paciente porque en cierto modo sienten un afecto previo por él o ella por el hecho de ser quién son).

Es evidente que la persona necesita ayuda, sino no llevaría 5, 10 o 15 años viviendo un calvario. El problema es que es bastante característico que ocultemos lo que nos ocurre, entre otras cosas por ejemplo por ese miedo al rechazo y a quedarse solo. A veces simplemente no entendemos que nos ocurre, y la simple apertura al otro nos ayuda a descubrir algo nuevo, aunque eso conlleve dolor y lágrimas.

Esto por supuesto se extrapola a otras relaciones; la familia, los amigos o los amores. No damos la oportunidad al prójimo de que nos valore por lo que somos: aunque eso sean temblores, rubores, nervios, tartamudeos etc. Entre otras cosas. Simplemente concluimos que van a despreciarnos, porque nos parece evidente. Pero no deja de ser algo nuestro. Es cierto que siempre hay gente mala, o quien tiene un mal día, pero insisto en que hay gente buena en el mundo. Hay gente que quiere ayudar, gente que quiere querer, respetar, valorar, ver crecer al otro.

Lo único que les diría es eso, que no se empeñen en pelear solos. No quiero darles un consejito psicológico que no lleva a ninguna parte por mucho que la situación tiente a hacerlo. Creo firmemente la capacidad de la psicología y de mis compañeros de profesión en ayudar a solventarlo. Y por supuesto creo en el amor de los seres queridos para acompañar esa experiencia con un soporte de afecto que es indispensable.

A partir de ahí el trabajo es difícil, es un camino duro. Está claro que es jodido exponerse, reflexionar acerca de determinadas experiencias, o mirar dentro de uno mismo y hacerse consciente de toda la mierda emocional que guardamos. Está claro. Pero por eso necesitamos a los demás.

Suena paradójico, pero la solución a una fobia social está en lo social: La ayuda de un psicólogo y el afecto de un circulo social.


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7 Comentarios

  1. Una entrevista fantástica.
    Me quedo con una idea: hay personas buenas en el mundo, personas con ganas de ayudar, y de escuchar con el corazón, personas que te quieren tal y como eres, por lo que eres, y cuando tienes un problema como la fobia social, tener en tu entorno personas así, en las que puedas confiar, es algo que no tiene precio.
    Es importante la formación, pero a veces un título no garantiza empatía. Ciertamente, nadie como quien ha pasado por lo mismo para entender lo que duele y lo que se sufre.

    Un abrazo

    Anna

  2. Muchas gracias por la entrevista y el vídeo!!
    Es esperanzador e inspirador conocer a alguien con fobia social que se ha superado!!!
    El problema es que cuando pienso en mí creo que nunca lo conseguiré porque pienso que he probado tantas cosas…pero no dejo de luchar…
    Me quedo con una cosa del vídeo, cuando Fernando habla de hacerse presente, de mostrarse…a mí esa parte me cuesta muchísimo porque me avergüenzo tanto de lo que siento, o incluso de cómo soy, que pensar en mostrarme me provoca mil males en el cuerpo…

    • Aprender a mostrarse es una de las partes más importantes. Para mí también ha sido uno de los puntos de inflexión porque, de verdad, si sabes con quién compartirlo, es un gran apoyo y ayuda mucho saber que puedes contar con alguien para hablar abiertamente de lo que te preocupa y de tus miedos. En otro artículo escribí sobre ello, intentando entender por qué nos cuesta tanto hacerlo: https://escapistas.net/vulnerabilidad-y-estigma-social/ Un abrazo!

      • Gracias por el artículo y por los enlaces a las charlas. Especialmente emotiva para mí la del chico que reconoce en público que tiene depresión.Me parece un auténtico valiente!!
        En mi caso, el origen de mi ansiedad social entiendo que viene porque de una forma u otra mis padres me transmitieron el mensaje de que no estaba bien ser quien era. Después sufrí episodios reiterado de rechazo durante la niñez y la adolescencia, en el colegio y en el lugar donde veraneaba todos los años. Sentía que no le gustaba a la gente, que me rechazaban por ser como era. Y los creí a todos e interioricé que no estaba bien ser como era. Desde entonces siempre deseé ser otra persona, ser de otra manera para que los demás me aceptaran. Y aunque más tarde, a lo lardo de mi vida he encontrado a personas que me han aceptado y me han querido como soy, tengo clavado dentro de mí ese rechazo y no me puedo desprender de él. Y siempre que hay gente de por medio, incluso amigos de verdad, siento el miedo de que me estén evaluando y siento miedo de que me rechacen por ser como soy.

  3. Me han gustado la entrevista y el vídeo. He llegado a sentirme identificado con la parte en la que habla de las reacciones de los demás a sus gestos y comportamiento y los pensamientos que eso le genera. Yo paso por eso a diario, aunque mi caso es más grave. Yo padezco una escoliosis que me ha provocado una serie de defectos físicos que son bien visibles y he llegado a sufrir (y sigo sufriendo) miradas burlonas, faltas de respeto y provocaciones.
    Espero que sigas publicando en tu blog historias tan interesantes como esta para comprender lo que es la ansiedad social.

  4. Un placer haber realizado esta entrevista. Como siempre solo es mi historia personal y añado algunas cosas que me gusta que queden claras, porque en mi experiencia veo que a menudo se pasan por alto. Un saludo a todos los lectores de escapistas.

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