perfeccionismo y ansiedad social

Piensa en esas situaciones en las que sueles experimentar picos altos de ansiedad. Imagina el escenario: un examen, participar en una conversación de grupo, la supervisión de tu jefe a un trabajo que has realizado, conocer personas nuevas, ir a una cita…

Si te aseguraran que la próxima vez que te veas en esa situación todo fuera a salir bien, que no habrá bloqueos, que saldrás airoso… O más que eso: que lo harás perfecto. ¿Tendrías miedo?

Cuando yo me hice esa misma pregunta, mi respuesta fue un rotundo no. E intuyo que la tuya también lo será.

En realidad, no son las situaciones las que te dan miedo sino la creencia de que no vas a saber desenvolverte bien en ellas.

Temes no ser tan ingenioso, tan habilidoso, tan inteligente o tan lo que sea que crees que debes ser en ese momento y te esfuerzas por serlo.

¿Te has preguntado alguna vez por qué -no todas, pero sí muchas personas con ansiedad social- se consideran también personas perfeccionistas?

El perfeccionismo tiene mucho que ver con la ansiedad social.

Veamos por qué.

La fórmula secreta del perfeccionismo en la ansiedad social

La idea que se suele tener de las personas perfeccionistas -llevada a su extremo y al absurdo- se puede acercar bastante a esto:

Pero el tipo de perfeccionismo que va de la mano de personas con ansiedad social es mucho más que eso. Tiene más capas. Tiene otras caras. Otros componentes en la fórmula.

icono probeta Primer ingrediente: Autoexigencia


El perfeccionismo -por definición- es la tendencia a querer hacer las cosas de la mejor manera posible. No basta con el “más o menos” ni con resultados reguleros. Tienes que hacerlo bien. Mejor que bien. Muy bien. Perfecto. Colgar el cuadro en el punto exacto.

Sin embargo, según los resultados de estudios como éste, no está del todo claro si el perfeccionismo en la ansiedad social tiene tanto que ver con marcarse altos estándares o, más bien, con todo lo contrario.

Me explico.

Yo siempre he dicho que cuando me bloqueaba no era porque quisiera hacerlo perfecto, ni siquiera porque quisiera hacerlo muy bien. Me bloqueaba porque no quería hacerlo mal.

Creo que esto está más en la línea de quienes afirman que no es que te pongas el listón muy alto y sufras porque no lo alcanzas. La angustia está en no llegar a los estándares normales y el mayor miedo es no llegar ni siquiera a los bajos.

Esto es, cuando te falta confianza en ti mismo y dudas de tu valía, lo que te asusta es no ser capaz de hacer lo que otros hacen, de no poder cumplir con los mínimos (aprobar un examen fácil, sacarse el carné de conducir o mantener una conversación animada, por ejemplo).

Si no eres capaz de hacerlo, pones en peligro tu concepto de ti mismo/a; y eso es muchísimo peor que no llegar a hacer algo perfecto o, incluso, peor que una amenaza a tu integridad física.

En una nota a pie de página del libro “Ansiedad“, el autor (Scott Stossel) cuenta el caso de una reportera de guerra y escritora de gran éxito, que sentía más ansiedad esperando la opinión de su editor sobre un artículo que había escrito, que estando en plena zona de conflicto. Literalmente, le dijo: “me siento más tranquila bajo un bombardeo: es uno de los pocos momentos en los que no siento ansiedad”.

Estos ejemplos pueden llevar a la conclusión de que las personas con ansiedad social no se marcan altos estándares. Pero hay una segunda hipótesis: sí que lo hacen, pero tienen poca conciencia de que esos estándares son altos.

Tu mal es un bien para otros. Lo que para ti no es suficiente, en realidad, sí lo es.

En cualquiera de los dos casos, -altos o bajos estándares-, tu nivel de autoexigencia por salir bien parado/a, te juega malas pasadas. Vives la situación con presión y agobio.

icono probeta Añadimos grandes cantidades de: Autocrítica. (-de la mala, de la destructiva-)


La persona es especialmente dura consigo misma. Evalúa y juzga todo lo que hace con la técnica del látigo. Cada error (por pequeño que sea) es un latigazo a la visión que tiene de sí misma; confirma que no vale, que no es lo suficientemente buena, que es peor que los demás, que es una incompetente.

Los errores son interpretados como fracasos. Y -como los latigazos- duelen.

Su cruz es que, además de sufrir muchísimo por los errores, está tan preocupada por no cometerlos, que los detecta al vuelo. No se le pasa ninguno por alto.

Si quieres profundizar en la relación que hay entre perfeccionismo y autocrítica lee el enlace al artículo.

icono probetaTercer ingrediente: Dudas sobre las propias acciones


Aquí aparece un clásico en la ansiedad social: la inseguridad.

En realidad, todo está ligado con todo. Dudas porque te  falta confianza en ti mismo/a y en tu capacidades. Y te falta esa confianza porque tienes un autoconcepto pobre de ti. Ves tus carencias, tus debilidades, tus limitaciones.

La pescadilla que se muerde la cola.

“No soy lo suficientemente bueno”, “¿lo estaré haciendo bien?”, “no estoy preparado”, “seguro que hay otra forma de hacerlo mejor”, “no soy tan… como…”, , “va a ser un desastre”, “no tengo ni idea” y bla bla bla

icono probetaUn poquito de: Preocupación por los errores


Tienes siempre puesta la lupa sobre el error. Lo amplificas. Lo agrandas. Y no puedes dejar de pensar en ello. Rumias una y otra vez sobre eso que has hecho mal.

Aunque todo lo demás esté bien, no lo aprecias. Sólo ves el fallo.

Es como ese manchurrón de café en una camisa blanca -que lo estropea todo y que no puedes dejar de mirar-.

icono probeta Ingrediente base: Miedo a la desaprobación-al rechazo-a la opinión negativa de los otros


Detrás del resto de componentes, se esconde una gran necesidad de aprobación externa.

En el fondo, de lo que huyes no es del error sino de lo que crees que implica el error: burla, vergüenza, crítica y rechazo.

Hacerlo perfecto te salva de todo eso. O eso crees. Y, por eso, lo intentas.

***

Un consejo (-que no me has pedido pero que te doy porque creo que te puede ayudar a romper con la parálisis y el estancamiento que produce el perfeccionismo-):

Vincúlate con la acción y olvídate del resultado

***

Como siempre, dejo abierto el espacio de comentarios para que escribas. Seguro que tú también tienes tu opinión sobre el debate: ¿Querer hacerlo perfecto o no querer hacerlo mal?


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14 Comentarios

  1. Gracias por el artículo, es interesante y además esta bastante bien presentado.

    Me he parado a reflexionar sobre el tema y veo un punto comúm en ambas cuestiones: paralizan la voluntad de actuar. Si la perfección obsesiva origina ansiedad por un elevado nivel de autoexigencia, la necesidad imperiosa de no hacerlo mal, la origina por el miedo fracaso.

    Adicionalmente, trato de buscar la raíz del asunto y no encuentro tanta diferencia entre “no ser capaz de alcanzar la perfección” y “no ser capaz de hacer bien algo”. Al final son “autoimposiciones”, solo que con expectativas distintas. Posiblemente la primera esté más enfocada al reconocimiento y segunda a la aceptación.

    Saludos!

    • Muy buenas reflexiones. Yo creo que, en el fondo, son dos formas -no tan distintas- de llegar a lo mismo: ansiedad y sufrimiento por poner el valor personal en el lugar equivocado (“valgo por lo que hago y cómo lo hago”). Si lo hago mal, soy un estúpido, soy alguien rechazable. Si lo hago perfecto, soy válido, no soy rechazable (o, incluso -como dices tú-, soy digno de reconocimiento) ¡Muchas gracias por comentar, Pedro!

  2. A mi me cuesta aceptar que todo al final tenga que ver con la autoestima, parece que para todo se mete este concepto, en casi todos los problemas psicológicos , por no decir todos .
    Yo me quiero a mi misma no me gustaría ser otra persona , pero tengo todo ese perfeccionismo e inseguridad a menudo.
    Me ha parecido muy interesante el artículo

    • Muchas gracias, Laine. Yo también pienso que es mucho más complejo que reducirlo a problemas de autoestima. Aprovecho para darte la enhorabuena por tu blog. Lo sigo y me parece también muy interesante lo que escribes 🙂

  3. Me siento bastante identificado con el articulo. Me podeis recomendar algun libro para superar esta exigencia? Gracias. Un saludo

    • Hola Alberto, Pues la verdad es que no he leído ningún libro sobre el tema que pueda recomendarte. Pero voy a buscar y si encuentro alguno interesante, te digo. Cuenta con ello.

  4. Realmente es lo que me pasa. Hace tiempo que lo paso mal. He sido rechazada muchas veces y aunque intento no encerrarme lo afronto todo con muchos nervios y ansiedad. Conocer gente, trabajar, estudiar. He evitado muchas cosas tambien.
    A veces veo cosas buenas en mi, pero, me da la sensacion que son mejores los demas y estoy por debajo. Es una sensacion horrible.
    Como soy algo despistada me critican mucho por ello y esto hace que tenga mucho miedo a equivocarme cuando trabajo.

    • Hola marta, a mi me pasa algo muy similar, sobretod en el aspecto social. Eso es porque relacionas tus “habilidades” con tu valia personal, y nada tiene que ver. Nadie sabe hacerlo todo y no por eso es menos valioso… me estoy leyendo un libro muy interesante que se llama la obsesion del perfeccionismo, quiza te ayude a entender mejor lo k te pasa y luego esta otro k me gusto mucho que es el arte de no amargarse la vida(me encanto la filosofia que tiene). Pero si tengo k dar mi opinion, creo k hay algo que nos preocupa por encima de todo pero no sabemos ver que es… cuando lo encuentras y lo trabajas vualaa.. eso si, requiere ganas y trabajo. Mucha fuerza marta

      • A mí también me ayudó muchísimo el libro “El arte de no amargarse la vida”. He cambiado completamente mi forma de ver las cosas y me ha ayudado en el tema de la timidez. Darse cuenta de que lo más importante de las personas es el fondo que tengan y no otras cosas como lo hablador o extrovertido que sea me ha ayudado a ganar la confianza que necesitaba en mi misma y también el darte cuenta que no necesitamos agradar a todo el mundo ni gustar a todos. Eso quita mucha presión ☺

  5. Me acabó de leer la entrada de “miedo al trabajo” y de inmediato me interesó este y di al clavo.
    Así me siento totalmente y no se como salir del hoyo negro en el que yo misma me metí,es todo un círculo vicioso al que no le encuentro la salida.

  6. Buenas a todos. Acabo de descubrir este blog y estoy encantada: me describe a la perfección. Yo llevo meses yendo a una psicóloga, con la cual, entre otros temas, tratamos el tema del trabajo. Me gusta trabajar y sentirme útil, que aporto algo a mi propia vida pero el miedo equivocarme, a las burlas, a la vergüenza me destruyen y me pasa factura físicamente.
    La próxima semana empiezo a trabajar en una cadena de pizzerías y estoy “acojonada” (perdón por la expresión). Fui a la entrevista con pánico, a entregar el papeleo con pánico y no me imagino mi primer dia… ya tengo pánico jeje.
    Me exijo mucho, por evitar la vergüenza y el ridículo. Además tengo pánico escénico que me ha pasado factura toda mi vida y ha repercutido en ella.
    No sé como va a ser ese famoso primer día pero no tengo otra alternativa que enfrentarme a ello porque si no lo hago me sentiré peor.
    Es como si tuviese do vocecitas en mi cabeza: una que me dice que no me hace falta el trabajo ni pasar por eso, que busque alternativa y otra que me dice que lo intente que todo va a salir como debe ser.
    Ya les contaré y me alegra mucho haber encontrado este blog en el momento que estoy.
    Un fuerte abrazo

  7. Hola a todos, es increíble como en esos momentos de autosabotaje que me hago, puedo llegar a pensar que soy un fallo total, que no sirvo para nada, que todo saldrá mal. Y aparece en mi el Escapismo, ese deseo de fugar de la situación y vivir en otro lugar,o tener otro trabajo, empezar de cero, que se yo…por eso el nombre del Blog para mi es preciso. Bueno yo lidio con esto analizando la situación de la forma más objetiva posible, tratando de no hacer caso a mis emociones que no me ayudan para nada en esos momentos… tener el cerebro frío. Y funciona, pero es tan cansado, agobiante, que me quedo literalmente sin fuerzas. Me gustaría poder afrontar estas situaciones sin tanto desgaste emocional.

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