Persona Altamente Sensible

(Escrito por autora invitada: Gisela Giawulf Folch Schulz)

La ansiedad social puede ser un problema muy limitante en nuestras vidas, tanto por las repercusiones que tiene sobre nuestras relaciones personales y laborales, como por el castigo social al que están sometidas las personas que la sufren. Esto es así especialmente cuando hablamos de ergofobia (subfobia de la fobia social que se da en ámbitos laborales). La presión de nuestro entorno puede llegar a ser muy nociva, máxime cuando hablamos de personas altamente sensibles.

¿Qué es una persona altamente sensible o PAS?

El término es amplio y por cuestiones prácticas debo ofrecer una definición breve y algo limitada.

La alta sensibilidad es un rasgo de personalidad neutro que presentan en torno a un 15-20 % de la población mundial. Se da por igual en hombres y en mujeres de todas las edades. Tiene un componente genético y surge de un sistema nervioso particularmente sensible. Éste presenta un procesamiento muy profundo y detallado de los estímulos tanto internos (nuestras sensaciones físicas, nuestros pensamientos y emociones) como externos (ruidos, olores, tacto, luces…). Este tipo de procesamiento implica que estas personas se sobreestimulan con cierta facilidad, por lo que requieren de estrategias como la retirada, el aislamiento y el descanso para recuperarse de dichos estados de sobreactivación.

Dependiendo del ambiente en el que se ha desarrollado la persona, el rasgo puede ser más ventajoso o bien algo más problemático, aunque por definición es neutro (ni mejor ni peor).

¿Existe relación entre la ansiedad social y las PAS?

Las características de este tipo de personas hacen que sean más vulnerables a este tipo de problemáticas. Una interpretación errónea de las particularidades de este rasgo y una mala gestión del mismo pueden inducir gran ansiedad y generar una fobia social. Esto podría evitarse entendiendo la alta sensibilidad en profundidad y adquiriendo herramientas de afrontamiento.

¿Cómo se traduce esta sensibilidad neuronal en términos de experiencias en el día a día?

Este rasgo de personalidad suele ir asociado a otros rasgos como la introversión o el neuroticismo (inestabilidad emocional). Esto no significa que todos las PAS tengas que ser introvertidas o que tengan problemas de ansiedad o depresión.

Tengamos en cuenta que cada persona presenta distintos rasgos de personalidad combinados. Somos una mezcla de nuestra carga genética y el ambiente en el que nos hemos criado. No todas las PAS son iguales, ni tienen por qué tener las mismas particularidades. Sin embargo, sí que existen ciertas características generales que se dan en muchas de ellas.

Son personas con una gran empatía y reactividad emocional. Detectan con rapidez los estados de ánimo y necesidades de otras personas. Se preocupan por el bienestar de los demás. Muchos han desarrollado fuertes preceptos morales e ideales. Frecuentemente se dedican a actividades prosociales. Eligen profesiones como psicología, filosofía, historia o realizan voluntariados en proyectos sociales, ecología, protección animal etc.

Muchas PAS muestran una gran sensibilidad artística y talento para la pintura, la música, la escritura etc.

Además tienen una gran intuición y suelen ser personas que se describen como muy espirituales (no necesariamente en términos de religión).

Generalmente son personas que evitan ambientes muy ruidosos y/o lugares masificados. Prefieren actividades tranquilas, en solitario o con pocas personas, donde puedan ejercer cierto control estimular. Con frecuencia son celosas de su espacio personal y físico, por lo que se sienten invadidas con facilidad.

Esto último es lo que más nos interesa de cara a la ansiedad social, dado que algunas PAS pueden desarrollar fobias sociales o ansiedad generalizada por una mala gestión de su rasgo.

¿Cuándo se produce una sobreactivación?

Existen infinidad de circunstancias sobreactivantes en nuestras vidas. El trabajo, la familia, los problemas personales, todo ello puede ser fuente de multitud de estimulación que se intenta procesar simultáneamente.

Por citar algunos ejemplos, los ambientes donde se reúnen muchas personas en poco espacio y dónde hay mucho ruido, la cantidad de estímulos simultáneos es considerable (sonidos, olores etc). Una PAS puede llegar a excitarse mucho ante sonidos fuertes y repentinos, percibiendo un fuerte pico de ansiedad. No es que tengan los sentidos superdesarrollados, sino que su sistema nervioso los procesa de manera mucho más intensa que la mayor parte de personas. El griterío de las personas reunidas en un bar celebrando un gol de su equipo puede llegar a producir sensación de dolor en oído y cabeza a una PAS especialmente sensible. No exageran, la vivencia es real, intensa y muy limitante.

Los contextos laborales competitivos y estresantes también son una gran fuente potencial de sobreestimulación, tanto emocional como ambiental.

¿Cuáles son las sensaciones físicas que produce la sobreestimulación?

Los síntomas físicos de una sobreactivación son palpitaciones, sudoración, rubor, temblor, respiración agitada, tensión muscular…
Son señales que se pueden confundir fácilmente con la emoción de miedo. Confundir la activación con el miedo produce a su vez más activación. Si nosotros mismos o las personas que nos acompañan le ponen esa etiqueta a nuestra manifestación física, muy probablemente terminaremos asociándola y asumiendo que lo que sentimos es miedo.

Seguramente acabemos escapando de la situación y evitándola en futuras ocasiones. Esto puede derivar en una fobia social.

Lo ideal es que las PAS aprendan a ser conscientes de sus procesos internos y de su activación. Una correcta interpretación de la situación es vital para ejercer autocontrol y no confundir una posible sobreestimulación con un ataque de pánico.

Recuerda ¿qué sientes cuando corres dos vueltas seguidas a la manzana sin parar? Exacto.

Muchas PAS han vivido etiquetados como fóbicos sociales, o incluso como asociales e introvertidos extremos, cuando en realidad simplemente evitaban la sobreactivación que implican los eventos sociales. Otros han asumido la etiqueta de la ansiedad social por una interpretación equivocada de sus sensaciones físicas o han llegado a desarrollar realmente una fobia social a causa de la misma.

Imaginaos ahora que la sobreestimulación es debida al ambiente laboral o a la tarea misma. No es descabellado pensar que puede desarrollarse una ergofobia cuando en realidad lo que se esta dando es una mala gestión del rasgo de la alta sensibilidad. Esto es mucho más probable si ya se arrastra la etiqueta de la fobia social o la ansiedad social.

La presión de las personas con las que nos relacionamos puede agravar el problema, puesto que no estaremos incidiendo en el auténtico origen de nuestra ansiedad.

No está de más replantearse nuestra vivencias, reestructurarlas y reinterpretarlas a la luz de la posibilidad de que seamos personas altamente sensibles. Dos de cada diez personas son altamente sensibles; una cifra nada desdeñable.

Un profundo autoconocimiento será la mejor herramienta para empoderarnos y superar las dificultades por las que podamos pasar en la vida. Si comprendemos cómo hemos llegado a ser quienes somos, podremos elegir libremente convertirnos en las personas que deseamos llegar a ser.

¡Conquistemos nuestras vidas!

***

Gisela Giawulf Folch Schulz es psicóloga y especialista en inteligencia emocional y alta sensibilidad. Trabaja en counseling y parte de la Psicología Humanista y la Psicología Positiva. Su marca personal es Mentacounsel.
Puedes contactar con ella buscando Mentacounsel en Facebook, Instagram y en su blog www.mentacounsel.com

 

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