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Hoy abro las puertas del blog a uno de los lectores. 

Ha escrito un gran artículo en el que, además de contarnos parte de su historia personal con la ansiedad social, ha querido compartir con todos nosotros lo que ha hecho para luchar contra el problema, por si a ti también te sirve. Estoy segura de que va a ser así.

Leerlo puede que sea ese pequeño empujón que necesitas para enfrentarte a lo que te da miedo.

Te dejo con él. Es su tiempo y su espacio.

***

No soy psicólogo, ni he ido nunca a un psicólogo, ni sabría decir muy bien qué es lo que tengo; pero el término “fobia” o “ansiedad social” se identifica mucho conmigo. Lo sé porque desde muy pequeño he tenido problemas para relacionarme. Lo que empezó como aparentemente una simple timidez, que afecta a toda mi familia paterna, fue cambiando poco a poco en un miedo literal a formar parte de cualquier grupo.

Al no relacionarme con los demás, eso provocaba más rechazo y menosprecio en las personas. No me sentía parte de nada; estaba muy asustado y los demás chicos del instituto se mostraban, en muchas ocasiones, crueles conmigo. Ese rechazo, que en ocasiones era muy literal en mi etapa de adolescente, me iba aislando cada vez más y más, hasta el punto de que vivía en mi propio mundo interior y no formaba parte de las actividades normales que practica cualquier chaval de esa edad.

Tenía amigos, pero eso no era suficiente para que yo me sintiera parte de algo. Me he sentido aislado y desarraigado muy a menudo. Siempre, que yo recuerde, he tenido ansiedad social; he tenido sudoración excesiva (hiperhidrosis) desde que tengo memoria y, en muchas ocasiones, algo de taquicardia cuando tenía que hacer cualquier actividad que implicase participar socialmente.

Muchas veces, de hecho, en el último momento, debido a un ataque de ansiedad, me he quedado a las puertas de entrar a un sitio, o ni siquiera he llegado a salir de casa después de vestirme y prepararlo todo.

Hay una cosa que siempre me ha caracterizado, sin embargo; que yo soy consciente de que tengo un problema y que tengo que superar ese problema: el miedo. Aún hoy, con mis 27 años, sigo luchando.

Qué es lo que más me ha ayudado a luchar contra la fobia social

Creo que una de las cosas que más me ha ayudado a ir superando la fobia social es lo que podríamos llamar la “terapia de choque”.

Se trata de ir sometiéndose gradualmente a hacer aquellas cosas que te dan miedo.

Durante el proceso, adquieres una inmensa cantidad de conocimientos sobre ti mismo y sobre cómo se comportan las personas.

Sabes que todo lo que hagas debes hacerlo de manera gradual y que no te va a salir perfecto. Uno de los problemas que tenemos las personas con fobia social es que creemos que todo el mundo nos está mirando y que, si no lo hacemos todo de manera perfecta, la gente nos observa y nos juzga negativamente.

Pero todo eso es algo puramente mental. Y lo cierto es que, cuando te lanzas a hacer una cosa una vez, la segunda vez ya no te da tanto miedo. Te ves a ti mismo como un héroe por el hecho de haberlo intentado. Y es así como te tienes que ver. No tiene que salir perfecto. Es un entrenamiento. Simplemente, tiene que salir. Como sea. Poco a poco, irá saliendo mejor.

Algunas veces las “terapias de choque” pueden resultar muy dolorosas para la persona que lo está sufriendo. Si intentas hacer algo que te da miedo, como hacer una pregunta en clase o tratar de ir a una reunión social con mucha gente, y la ansiedad no te deja cumplir tu objetivo, tiendes a juzgarte mal y no querer continuar. Pero que no lo hayas conseguido hoy es parte normal del proceso. Tienes que volver a intentarlo.

Voy a tratar de resumirte en 3 consejos algunos de los principios que más me han ayudado a la hora de luchar con este problema.

1. Lánzate, salga como salga


Una de las primeras cosas que empecé a hacer para aprender a vencer mis temores es entender que tenía que lanzarme a hacerlo, saliera como saliera, aunque hiciera el ridículo, aunque todo el mundo notase que me temblaba la voz o que estaba tenso. El objetivo era hacerlo, no que me saliera bien.

Me metí en conferencias y reuniones donde nadie me conocía, y aprovechando que la gente que había allí no me iba a volver a ver, levantaba la mano y hacía alguna pregunta o intentaba expresar una opinión.

Me moría de miedo cada vez que intentaba hacer algo así. Sentía mucha taquicardia en los momentos previos a intentar hacerlo y me sudaban mucho las manos y todo el cuerpo. Hay veces en las que la pregunta se quedaba en mi mente y me volvía a casa enfadado conmigo mismo por no haberme atrevido.

Pero fui descubriendo que, cuando finalmente lograba abrir la boca y hacer mi pregunta, sentía una especie de alegría interior por haber logrado mi objetivo. Hasta el punto de que, aunque hoy sigo sintiendo mucha ansiedad en los momentos previos, puedo vencer el temor a hacerlo porque he vivido esas sensaciones muchas veces y las he racionalizado.

Tu mente se acostumbra a esas situaciones ante las que te has enfrentado muchas veces. Y cuanto más acostumbrado estás, menos temor sientes. Pero tienes que intentarlo una y otra vez hasta conseguir que la siguiente vez te dé un poco menos de miedo.

2. Sitúate en el entorno adecuado


Otra de las cosas que tememos las personas con fobia social es estar en lugares donde hay más gente. Tendemos a no ir a ningún sitio y quedarnos en casa. Cuando lo hacemos, en muchas ocasiones tendemos a huir antes de que nos dé tiempo a entablar amistades.

El hecho de apuntarme a muchas actividades, como apuntarme a varios cursos de la Escuela de Idiomas, me ayudó a entablar relación con gente nueva.

Lo pasaba muy mal en cada interacción, pero el hecho de haberme impuesto la obligación de ir a un sitio en el que hay gente, me ayudaba a adquirir habilidades sociales. Muchas veces faltaba a clase por miedo o ansiedad social, y de hecho, yo no me comportaba como el típico estudiante responsable. Participaba muy poco en clase y no siempre lograba hacer amigos.

Pero lo cierto es que el mero hecho de estar en contacto con personas me estaba preparando para la próxima vez. Todas las veces que he interactuado con personas a lo largo de mi vida me ha servido de entrenamiento para, hoy día, tener mucha más calma.

Lo peor que puede hacer una persona con ansiedad social es no someterse a aquellas cosas que le dan miedo. Aislarse completamente y evitar las situaciones que le causan preocupación.

Sé que esto es fácil decirlo y difícil hacerlo. Pero tienes que mirarte a ti mismo como un “conejillo de indias”. Estás experimentando cosas contigo mismo. Y de eso que experimentas, extraes una enseñanza que te servirá para intentar hacerlo mejor la próxima vez.

Hay que entender que nunca vamos a aprender las cosas de golpe. De hecho, no existe un modelo de perfección social. Simplemente, la gente que tiene éxito es porque ha conseguido mostrar su carácter; se trata de acostumbrar a tu mente y tu cuerpo de forma progresiva a mostrar tu carácter.

  • Si te da miedo ir a clase, empieza a hacerlo un par de veces a la semana. Y luego ve subiendo.
  • Cuando te hayas acostumbrado a ir clase, da un paso más. Intenta hacer alguna pregunta al profesor, por estúpida que te parezca. Trata de conocer a tu compañero de pupitre.
  • Si no sabes cómo hacer amigos, apúntate a cursos o clases en las que puedas hacerlos. A veces te sentirás mal y tendrás ganas de tirar la toalla. Pero busca siempre estar en un entorno con gente, te sientas como te sientas, en lugar de “elegir” quedarte en casa y no relacionarte nunca con nadie.

3. Gestiona los resultados


Una de las cosas más difíciles cuando intentas hacer algo que te da miedo y fallas es gestionar bien el fracaso. En ocasiones, sentirás que las cosas han salido mal y que tú no querías que salieran así. Incluso, a veces, después de que una vez te salieran bien, te sientes dolido cuando parece que las circunstancias te vuelven a superar.

Sentirás un dolor profundo, puede que te sientas rechazado y con ganas de olvidarte de todo. Es una reacción completamente normal en alguien que tiene este problema.

Todo esto son pensamientos negativos; los pensamientos se pueden modificar mediante el bloqueo mental. Hoy día sigo teniendo ansiedad social, y sin embargo, no me odio a mí mismo. Me he aceptado. Sé que a veces puedo fracasar, pero también he aprendido a volver a levantarme.

De lo que se trata es de tratar gestionar los resultados de la mejor forma posible para seguir aprendiendo. No te hagas daño a ti mismo. Si un día caes, está bien. Quítale toda la carga emocional al asunto. Hoy no lo has conseguido; es sólo un dato. Vuelve a intentarlo mañana. Y si mañana caes, sigue intentándolo.

Llegará un momento en el que sentirás el orgullo de haber conseguido un logro. Y cuando consigues un logro, tienes un motivo para seguir esforzándote en hacer nuevos intentos, independientemente de cómo te sientas y de cuántas veces fracases. Sabes que se puede conseguir porque has conseguido otras cosas.

Conclusión

Gran parte del éxito se halla en intentar hacer las cosas muchas veces: repetir, repetir y repetir. Cuanto más fracasas y más aprendes a gestionar el fracaso, más perfeccionas tu técnica. Y cuanto más la perfeccionas, mayores son las posibilidades de lograrlo.

Como vengo diciendo, no quiero decir que haya superado la ansiedad social, que es lo que muchos quisieran. Despertarse una mañana y ya, se acabó todo. Más bien, lo que ha pasado es que he aprendido a convivir con la ansiedad y tratar de reducirla. Esto te permite tener una vida y empezar a sentirte más o menos satisfecho con ella.

***

¿Estás tratando de superar tu ansiedad social y empezar a vencer tus miedos? Me gustaría que me lo contases en los comentarios para que podamos ayudarnos mutuamente.


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4 Comentarios

  1. No puedo estar más de acuerdo con lo que has escrito. Exponerse al miedo es el camino más corto entre nuestros problemas y el objetivo de sanar la ansiedad social. Cuando uno se enfrenta a sus temores, no abandona (aunque también es necesario descansar) y perdona sus “errores”, adquiere un aprendizaje valiosísimo: se ve así mismo capaz de afrontar la dificultades (autoeficacia), se libra del autocastigo y valora sus logros (autorefuerzo). Como consecuencia nos sentimos mejor, pues sube la autoestima.

    Gracias por compartir tu historia y mucho ánimo!

  2. Nunca lo había visto como algo doloroso, sólo una ansiedad insoportable. Si me castigo mucho pero pienso en no dejarlo. Ansiedas social no sé si sea pues tal vez si porque si hubo un tiempo en el que me costaba mucho trabajo socializar, ahora lo hago más fácil e igual es parte del proceso… Esto ahora lo veo reflejado más en el empleo tan nuevo para mi, que no le veo el gusto y yo creo es miedo… aunque tiene muy presente los consejos que dan siempre te quiere detener algo(miedo).

  3. A mi me ha pasado desde que empecé a ejercer mi profesión, es bastante raro ya que he trabajado desde los 15 años y aunque siempre he actuado de forma tímida siempre salia adelante, no habia mayor problema, he tenido varios trabajos pero empecé a notar un significativo cambio en mi manera de actuar cuando empecé a desempeñar mi carrera, una ansiedad enorme, un miedo siempre atroz, ganas de salirme corriendo, paralización tanto física como emocionalmente, siempre me siento incapaz de lograr algo aunque analizando, he logrado mucho pero aun así me es difícil, evitar el sentimiento de que soy incapaz de hacer algo bien, siempre estoy con miedo, he hecho esfuerzos enormer de verdad por dar la cara todos los días al mundo, por vencer la ansiedad todos los días, no siempre salgo bien librada, pero algo me dice en mi que no es la vida que quiero llevar, con miedo todo el tiempo, es como una agonía, no lo soporto, a veces quisiera que hubiera una recetá mágica para solucionar este problema pero sé que no la hay, estoy desesperada y tengo ganas de llorar, solo quisiera no existir a veces.

    • Te creo cuando dices que has hecho esfuerzos enormes por dar la cara y vencer el miedo… No se trata de que no pongamos de nuestra parte (como dicen muchas veces los que no están en nuestra piel…) Pero tienen razón en que, por muchas veces que lo hayamos intentado, no nos queda otra que seguir intentándolo, volver a exponernos al miedo. Escribí un artículo con ideas que a mí me han ayudado con la ansiedad por el trabajo, no sé si lo has leído: https://escapistas.net/superar-el-miedo-al-trabajo/ Y también te paso otro en el que escribí sobre esas ganas de querer tirar la toalla: https://escapistas.net/indefension-aprendida/ Un abrazo, Ruby

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