Casi todos nos ruborizamos en una situación embarazosa, sudamos en un día de mucho calor, olemos mal después de hacer deporte o nos suenan las tripas cuando tenemos hambre.

Pero… ¿pueden estas reacciones naturales del cuerpo ser motivo de sufrimiento?

Para muchas personas, sí.

Algo que en apariencia es completamente normal y común para la mayoría, en algunos casos se convierte en un problema que avergüenza, y lo que es peor; condiciona la vida.

Hoy quiero romper con el tabú que nos impide hablar abiertamente de estos temas, ayudar a visibilizar el sufrimiento que se esconde detrás de este tipo de problemas físicos, y entender la estrecha relación que guardan con la ansiedad social.

rubor y mal olor

Rubor facial

Uno de los síntomas que siempre se nombra para describir el trastorno de ansiedad social es el rubor. Por lo que dicen los que saben de esto, ponerse rojo es algo bastante habitual entre las personas que tienen fobia social.

Pero hay algo que me llama la atención: se habla mucho de rubor como síntoma pero muy poco de rubor como causa.

¿Qué pasa cuando es el propio rubor el que lleva a la fobia social (y no al revés)?

Hay personas que tienen un sistema nervioso autónomo demasiado sensible. Esto hace que tengan una mayor tendencia a enrojecer, y que cualquier situación les pueda hacer ponerse rojas como un tomate (encontrarse de imprevisto con un conocido por la calle, hablar en una reunión de trabajo, pedir algo en un bar…)

Su cara se enciende muy a menudo, y no siempre tiene que ver con timidez, vergüenza o incomodidad (como solemos pensar).

En su caso, primero viene el rubor y luego todo lo demás: la vergüenza, la ansiedad, el desatino en lo que hace/dice, y la preocupación por lo que pueda pensar la otra persona.

Porque, aunque la gente no suele juzgar el rubor como algo negativo, quien se sonroja repetidamente o ha tenido alguna situación de humillación por ese tema, lo pasa mal en esos momentos. Y trata de controlarlo.

Algunos utilizan la estrategia del humor para salir del paso. Otros (-adelantándose a que su cara roja le ponga, una vez más, en un aprieto-) se dejan barba, se ponen gafas grandes, se broncean al sol o se maquillan para disimular el rubor.

Cualquier truco vale.

Pero hay personas que llegan a tener tanto miedo por enrojecer y quedar en evidencia delante de otros, que viven en un estado de alerta constante y terminan evitando las situaciones sociales en las que saben que les puede suceder.

Y es ahí donde se da el salto cualitativo que convierte un simple sonrojo en un problema de ansiedad social.

Hiperhidrosis

Sudar es necesario, sudar demasiado puede ser un calvario.

Recuerdo una compañera de instituto que tenía hiperhidrosis palmar. Sus manos sudaban excesivamente y empapaba todo. No podía tomar apuntes ni hacer exámenes sin mojar la hoja, y tenía que ingeniárselas de mil maneras para poder hacerlo. Para ella era un gran engorro, y lo pasaba realmente mal porque escribir no era el único de sus problemas. Dar la mano a alguien le aterraba, y si era a un chico que le gustaba, más todavía.

Habrá quien piense que eso son tonterías de adolescentes y que tampoco es para tanto el drama, pero la sudoración excesiva (da igual que sea en axilas, cara, manos o pies) complica la vida de muchas personas.

Porque no se trata tan sólo de dos cercos enormes estropeando tu estupenda camisa. Algo físico como el sudor puede llegar a interferir en la vida social, laboral y personal, e incluso afectar a nivel psicológico.

¿Sabes lo que es ducharte y a los pocos minutos volver a estar completamente sudado, como si no te hubieras aseado?

¿Lo que es querer dedicarte a alguna profesión manual y elegir no hacerlo sólo por el hecho de que te sudan demasiado las manos y te atormentaría enfrentarte a ello todos los días, las ocho horas de tu jornada laboral?

¿O no querer dar la mano o acariciar a tu pareja porque crees que puede sentir rechazo al notar tu sudor?

Bromhidrosis

La bromhidrosis es una palabreja técnica que poca gente conoce, pero que hace referencia a una realidad que sí conocemos bien: el mal olor corporal.

Todos, por instinto, sentimos rechazo por los malos olores y, socialmente, está mal visto. Cuando alguien huele mal, la gente lo asocia a falta de higiene o descuido personal.

Pero no siempre es así.

Hay personas que cuando sudan (sea poco o mucho) desprenden mal olor. Hagan lo que hagan. Da igual las veces que se duchen o los perfumes que utilicen. La química de su cuerpo hace que cuando las bacterias de la piel interaccionan con el sudor, huelan mal.

No es nada fácil convivir con la bromhidrosis. Este testimonio refleja el sufrimiento que encierra.

“Me afectó en todos los aspectos. No estaba a gusto en la escuela, con amigos, el cine, personas con las que salía en plan de cita. Todo se me derrumbó y la verdad perdí amistades valiosas por esta horrible enfermedad, todo a causa del aislamiento que empecé a generar en mí”

“Las situaciones más difíciles para mí eran estar al lado de alguien, ir al cine y todo lo que estuviera relacionado con otra persona y lugar cerrado”

 “La mayor preocupación de todos es que se burlen de ti y te hagan menos por el hecho de oler mal, y no me equivoco al decir que esto es el principal miedo de todos los que sufrimos esto”

“Los demás empezaron a aislarse de mí y hacían comentarios desagradables sobre mí, llegando incluso hasta las burlas”

“Sólo lo hablaba con mi mamá y mi hermana, con las demás personas era un tema tabú”

“Estamos de acuerdo que oler mal es algo súper desagradable pero cabe mencionar que nosotros no tenemos la culpa de oler mal y pues claramente la gente no quiere hablar de eso porque lo juzgan de «loco» o de «cochino”.

“Decidí tratar por el psiquiatra cuando ya estaba fuera de mis manos los pensamientos, la ansiedad, y fue cuando un intento de suicidio me llevó hasta el psiquiatra. Mi diagnóstico: Crisis de ansiedad y crisis de pánico”

“Hasta el día de hoy no se ha solucionado pero nunca te cansas de intentar porque siempre tienes la esperanza de que las cosas algún día van a cambiar”

Halitosis

La gente trivializa el tema del mal aliento pero, sin lugar a dudas, es uno de los olores que más avergüenzan y condicionan.

Cuando sufres de halitosis, tener que hablar con cualquiera puede ser una tortura. Percibir cómo el otro se aleja, pone malas caras o hace pequeños gestos para taparse cuando hablas, te hace perder espontaneidad y genera una gran inseguridad.

Odias tener que hablar en espacios reducidos como los ascensores, y las personas que se acercan demasiado, te incomodan muchísimo. Necesitas tu espacio de seguridad y, después de ver muchas veces cómo los demás se alejaban, empiezas a ser tú quien ahora guarda las distancias.

Algunos tratan de enmascarar el olor lavándose los dientes y utilizando enjuagues de manera compulsiva; mascando chicles de menta a todas horas; o incluso fumando.

Mejor oler a tabaco. Porque, por alguna extraña razón, la gente tolera y entiende mejor el mal olor de los fumadores que el de los que tienen un problema de halitosis.

Lo que no ven es que es algo que suele escapar al control de quien lo sufre y que no, no es un mal menor.

Hay personas a las que tener mal aliento les afecta hasta el punto de abandonar los estudios, el trabajo, no tener pareja, tener ansiedad social, caer en estados depresivos o pensar seriamente en el suicidio.

Ruido de tripas

Que tus tripas se pongan a sonar en el momento más inoportuno es una situación bastante embarazosa.

Los humanos somos así de estúpidos. Ante un ruido natural del cuerpo como ése, siempre surgen comentarios y risas. Y lo que, en un momento puntual, es una mera anécdota de la que reírte, puede también convertirse en un problema para alguien al que le suenan las tripas (mucho y muy a menudo).

A nadie le gusta ser el centro de atención por su ruido de tripas.

Hay personas que llegan a desarrollar miedo a todas las situaciones que impliquen silencio y gente alrededor.

Ir a una biblioteca, estar en clase, hacer un examen, asistir a reuniones de trabajo, ir al cine, teatro, conferencias, congresos, hacer viajes en los que se comparte habitación, tener relaciones de pareja, practicar yoga o meditación en grupo…

La lista de situaciones que temen y evitan puede ser larguísima.

Y el sufrimiento que genera, aún más.

***

Cuando la ansiedad social está asociada a alguna de estas reacciones del cuerpo, encontrar solución a lo físico puede ayudar a superar lo psicológico.

¿Tú sufres alguno de estos problemas? Comparte tu experiencia en los comentarios.


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14 comentarios

  1. Yo tengo fobia social pero ninguna de las alteraciones que se han mencionado aquí. Es cierto, referente al mal olor corporal, que en cuanto he caminado un rato, algunos me notan enseguida olor a sudor. Más si levanto las axilas. Pero es algo natural. No padezco de nada.

    • He escrito sobre esto porque a algunas personas les afecta. Pero aprovecho para aclararlo: Ni todas las personas que tienen ansiedad social tienen por qué tener estos problemas; ni todas las personas que los tienen, terminan desarrollando ansiedad social. Muchas gracias por tomarte el tiempo de leer y comentar, Juan. Un saludo!

  2. Hola,
    En mi caso la sintomatologia es bastante poco corriente: se manifiesta en una fortísima compulsión a tocarme o rascarme la cara en las situaciones sociales o de nerviosismo. El tema me produce mucha vergüenza y se va realimentando por si mismo, haciendo que evite situaciones sociales y que hacer determinadas cosas que para el común de la gente no suponen ningún problema, para mí sean muy complicadas. Tampoco he encontrado gente con problemas de FS que tenga esta sintomatología en concreto y eso me provoca una sensación de aislamiento incluso cuando lo comento con otras personas que sufren problemas de ansiedad. Tampoco los diferentes especialistas (psiquiatras y psicólogos) me han dado explicaciones o soluciones al tema…
    Por otro lado, soy una persona aparentemente muy extrovertida y simpática. Así me definirían personas que me conozcan solo superficialmente, ya que cuando me siento a gusto, desaparecen mis síntomas,
    Otra sintomatologia de mis problemas de ansiedad que he desarrollado hace relativament poco tiempo- la anterior la tengo desde la infancia- es de tener molestias gastrointestinales cuando me tengo que enfrentar a situaciones estresantes. Estos síntomas creo que son mucho más corrientes que los anteriores.

    Saludos y gracias por escucharme

    • Hola Tony,
      Como dices, tocarse y rascarse la cara es un compulsión más que una respuesta involuntaria de tu cuerpo (como pueden ser el rubor, la sudoración, etc.) Es algo que has automatizado y por eso te resulta muy difícil de controlar. ¿Y si buscas conductas alternativas que también te ayuden a liberar la ansiedad y los nervios, pero que no sea tan visible y no te produzca vergüenza? Tener algo en la mano, tocarte la muñeca… Piensa en algo que puedas hacer para calmarte y que te resulte menos embarazoso. Con el tiempo lo bueno sería que no tuvieras ninguna de esas conductas de seguridad pero, como paso intermedio, puede ayudarte.
      Sobre las molestias gastrointestinales, sí, es algo bastante habitual entre las personas con ansiedad. Igual en algún momento escribo sobre la relación intestino-cerebro.
      Espero haberte ayudado un poco con la respuesta. Un saludo y gracias a ti por escribir para contar tu situación.

  3. yo sufria hiperhidrosis en cualquier situacion que implique desarrollarme en un ambiente social, me limitaba mucho en mi desempeño social y en la universidad, el solo echo de pensar en salir y saber que iba a mojar mi ropa me causaba mas ansiedad aun. tambien me ruborizaba muchisimo ante situaciones y era peor cuando alguien lo notaba y hacia algun comentario.
    a los 30 años descubri que era operable, me opere y mi situacion se ha revertido completamente, el rubor no ha vuelto a aparecer, y si siento q me ruborizo no es tan notorio le como para que la gente haga un comentario sobre ello, la hiperhidrosis desapareció y me siento segura al saludar a alguien o de usar cualquier tipo de ropa. mis miedos desaparecieron y la ansiedad que tenia cuando tenia que salir tambien. espero que sea de ayuda mi experiencia. Saludos

    • Sí que hay opción de operación pero hay que informarse muy bien antes de tomar esa decisión. A veces ocurre sudoración compensatoria en otras partes del cuerpo y algunas personas se arrepienten de haberlo hecho. Me alegro mucho de que en tu caso fuera bien y ya no tengas esos miedos. Mil gracias por compartir tu experiencia, Lucrecia!

    • Toda mi vida he padecido el rubor facial y el ruido de tripas. Tanto una cosa como otra ha condicionado mi vida enormemente. A parte de sufrir ansiedad y fobia social. Una pena porque esto me limitó muchísimo en mi trabajo..creo que hubiera llegado más lejos profesionalmente sino las hubiera padecido y sigo padeciendo las. Ahora con 52 años he descubierto que el deporte, y la pintura calman mi ansiedad. En este momento estoy sufriendo acoso laboral. Siempre he sufrido un poco debido a mi timidez. No creo que pueda curarme ya. Algunas veces pensé en hacer teatro, pero el mero hecho de salir a un escenario me aterroriza.

  4. hay que dejar que todo fluya y si ya te ruborizaste no luchar por disfrazarlo porque los intentos impulsivos pueden a grabar el rubor y tener comportamientos extraños. Hay que estar conscientes de que todos tenemos la mala suerte de exponernos a situaciones incomodas y no hay que luchar contra ellas solo hay que aceptarlas he ínter actuar, mientras mas las aceptemos mejr las superaremos

  5. Hola! Me gustan mucho sus artículos, y este me alivió mucho, hoy descubrí este blog y quería agradecerles, porque hablan desde la empatía, y eso se agradece mucho, lo explican de la forma más entendible. La verdad me siento comprendida y no juzgada, por primera vez. Creo que todo el mundo debería conocer este blog, los que sufren FS y los que no, porque si éstos últimos lo hicieran, entenderían lo incapacitante que es y quizá tendrían un poco de consideración y dejarían de burlarse de quienes tienen o tenemos estos síntomas, que además no elegimos. Muchas gracias por hacer esto!

    • ¡Muchas gracias a ti, Pau! Para mí es muy importante saber que lo que escribo ayuda a las personas que están pasando por esto, Puedes compartir los artículos en tus redes sociales para que el blog llegue a más gente 🙂 Un abrazo

  6. Hola, me siento muy identificada con el contenido de este articulo, sufro de hiperhidrosis en la cabeza, por lo cual en verano paso chorreando agua como si recien saliera de bañarme. Tambien me ruborizo por la rosacea, en un dia de calor camino una cuadra y tengo la cara como un tomate. La gente esta todo el tiempo preguntandome si estoy bien y aunque les expliques te lo hacen notar cada vez y eso me frustra aún mas. Es dificil de llevar sumado a ese nerviosismo que me genera relacionarme con otros. El sonido de las tripas me ha pasado muchas veces, por eso trato de comer algo antes y tomar agua, aunque a veces es inevitable. Gracias por tomarte el tiempo de escribir estos articulos, realmente es bueno saber que no soy un bicho raro, saludos!

  7. Hola, yo desde que tengo uso de razón me ruborizo, así que el ponerme roja como tomate no me causa molestia, es parte de mi 😊. Lo que sí comencé a sufrir fue de hiperhidrosis en las axilas, es terrible que en menos de media hora las blusas estén empapadas, tuve que cambiar mi estilo para usar estampados o colores que atenuen el impacto visual. Ya me lo pienso dos veces antes de ir a cualquier lado, y si es ropa de trabajo que uso a menudo, pues se añade el tema del mal olor, Gracias por este espacio donde podemos hablar de este tema, saber que no estamos solos es bueno.

  8. HOLA, YO HACE DOS AÑOS PRESENTÓ UN TEMBLOR , ES COMO UN ESPASMO A NIVEL DEL CUELLO POR LA CABEZA, YO PENSABA QUE ERA UN PROBLEMA NEUROLÓGICO O ALGO MEDICO, ME HIZE TODO LOS ANALISIS Y ME DIJERON QUE ERA POR LA ANSIEDAD.
    Y DESDE AHÍ SIEMPRE ME DIO MUCHA VERGÜENZA QUE LAS DEMÁS PERSONAS NOTEN ESO EN MI, Y CASI SIEMPRE TRATABA DE CONTROLAR ESE SÍNTOMA SIN EMBARGO LA ANSIEDAD AUMENTABA. Y ASÍ HASTA AHORA QUE ME DA MUCHA VERGUENZA, ES DIFÍCIL VIVIR CON FOBIA SOCIAL.

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