¿Llevas mucho tiempo tratando de superar la ansiedad social?

Cuando tenemos un problema nos lanzamos a la búsqueda de soluciones: una nueva terapia, un curso, pastillas… Probamos cualquier cosa que prometa acabar con la situación que nos preocupa.

El caso es que ponemos tanta energía y esfuerzo en esa búsqueda que no nos damos cuenta de que, a veces, el mayor cambio se da cuando -simplemente- dejamos de hacer aquello que no funciona.

Así que, además de preguntarte: “¿Qué más puedo hacer para superar la ansiedad social?”, quizás debas empezar a plantearte: “¿Qué es lo que tengo que dejar de hacer?”.

Éstas son algunas de las maneras en las que puedes estar autoboicoteando tus intentos por superar la ansiedad social:

  1. Preocuparse no es ocuparse
  2. ¿Por qué soy así?
  3. Identificarte con el problema
  4. No debería ser o sentirme así
  5. Cuando esté preparado/a
  6. Tengo que superar la ansiedad social YA
  7. Sin ayuda, puedo

1. Preocuparse no es ocuparse

Damos por hecho que cuando te preocupas por tu problema, estás haciendo algo con él, y no es así.

La preocupación sin acción, sólo añade sufrimiento.

superar la ansiedad social

Autor: roibradbury

Si no dejas de pensar y darle vueltas a tu situación y te pasas el día preocupado/a pero sólo se queda en queja, lamento, machaque o autocomplacencia… estás haciendo como las atracciones de feria: que giran y giran pero nunca viajan.

Preocuparse no te lleva a ningún sitio. Por sí solo, no basta.

Aunque lo contrario tampoco es la solución. No se trata de ignorarlo, girarle la cara o hacer como si no pasara nada.

La experiencia dice que igual de malo es no hacer nada que poner mucho esfuerzo en hacer algo en la dirección equivocada. Lo uno por desidia y lo otro por desgaste.

¿Es lo que estás haciendo? ¿Estás poniendo toda tu atención en el problema y no dejas cabida para nada más? ¿Has convertido a la ansiedad social en la protagonista de tu vida?

Pre-ocuparse para hacerse cargo de la situación y tratar de cambiarla y mejorarla, sí. Preocuparse para sumar angustia, no.

2. ¿Por qué soy así?

Es una pregunta que seguro que te has hecho en algún momento.

¿Por qué yo no puedo ser como esas personas a las que les resulta tan fácil lo que a mí se me hace un mundo? ¿Qué es lo que me hace ser y actuar de esta manera?

Hay estudios que hablan de factores predisponentes, neurobiológicos y de aprendizaje pero como no hay una conclusión clara ni definitiva para explicar las causas de la ansiedad social, te quedas con la que mejor te encaja (o con lo que necesitas creer en ese momento).

¿Es algo aprendido? Revuelves el pasado y haces recuento de todas tus malas experiencias

¿Falta de habilidades sociales? Talleres para mejorar tu comunicación

¿Experiencia traumática? Terapia psicológica

¿Se debe a una sobreactivación de amígdala o a la cantidad de serotonina que hay en mi cerebro? Medicación

¿Tendencia a la evitación? Exposición.

Puede que todas las explicaciones tengan su parte de razón. Probablemente ni todo está condicionado por razones biológicas ni todo depende de tu fuerza de voluntad.

Ni te puedes quedar de brazos cruzados (-resignado a seguir así-) ni te tienes que sentir culpable cuando lo intentas y no sale bien (-porque a veces hay cosas que se escapan a tu control-).

Por eso, más que enredarte y atascarte en buscar las causas (el por qué soy así), céntrate en el qué. Qué puedo hacer para mejorar.

3. Identificarte con el problema

Llevas tantos años arrastrando la ansiedad social que ya no sabes si la ansiedad social te hace comportarte como una persona callada, distante, torpe y aburrida o es que realmente tú eres así.

A veces cuesta diferenciarlo y, por eso, muchas personas terminan convirtiendo la ansiedad social en parte de su identidad.

Lo peligroso es que algunas de esas personas asumen que son de una manera que en realidad no son. Pregúntate: ¿Cómo eres cuando no sientes ansiedad? ¿cuando te encuentras en un ambiente en el que estás cómodo/a y relajado/a?, ¿o cuando te relacionas con personas de confianza?

No caigas en el error de colocarte etiquetas que te limitan y que te hacen sufrir.

La ansiedad social no te define.

4. No debería ser o sentirme así

Una de los errores más frecuentes es tratar de luchar contra uno/a mismo/a.

Ya no sólo tienes que lidiar con las limitaciones y las dificultades propias de la ansiedad social sino que, además, te sientes fatal por ser y sentirte así. No tiene sentido.

Cuanto antes entiendas que la lucha nunca es la solución, menos daño te harás.

De acuerdo, no eres quien te imaginabas que serías o quien te gustaría ser. No eres tan estupendo ni tan exitoso ni tan nada de lo que creíste que serías. Y, probablemente, no has cumplido con las expectativas que tus padres y los demás tenían sobre ti. Tienes razón, no lo eres. ¿Y qué vas a hacer? ¿seguir viéndote como un fracaso? ¿tratándote mal? ¿hurgando en la herida?

Mata a tu yo ideal y empieza a aceptarte (con todas tus imperfecciones; incluida la ansiedad social)

5. Cuando esté preparado/a

Casi todas las personas fantaseamos y jugamos con la falsa ilusión de que, en un futuro, las cosas saldrán bien. Nos engañamos creyendo que haciendo lo mismo, -y sin introducir cambios-, de pronto, los astros se alinearán y el resultado será distinto.

“Cuando tenga más confianza en mí misma”, “cuando no esté tan deprimido”, “la próxima vez que me inviten a salir”…

Este tipo de justificaciones, en el fondo, no son más que mecanismos de defensa. Alivian la ansiedad de tener que enfrentarse a la situación temida y mantienen la esperanza de que en otras circunstancias sí serás capaz de hacerlo. El problema es que, generalmente, lo único que se consigue haciendo esto es acumular más miedo para la siguiente vez.

La oportunidad de hacer algo es ahora. En esta cita, en este trabajo, con estos compañeros de clase, en esta vida.

6. Tengo que superar la ansiedad social YA

La cara opuesta del postergar y esperar a que se alineen los astros para cambiar, es exigir que sea YA.

De pronto, te caes del guindo, ves que has dejado pasar demasiado tiempo, y te entran las prisas y las urgencias. Como si la manera que has tenido de funcionar durante tantos años, pudiera cambiar de la noche a la mañana. En un chasquido de dedos.

Es importante entender que se trata de un proceso y que cuesta cambiar patrones. Hace falta tiempo y constancia para aprender a hacerlo así que vas a necesitar tener paciencia. No te pongas plazos ni metas que te añadan más presión.

7. Sin ayuda, puedo

Cuando se trata de temas de salud mental,no resulta fácil pedir ayuda. El estigma social que hay en torno a estos temas, el miedo que se tiene a mostrar vulnerabilidad ante los demás y la creencia de que es algo que uno/a solo/a puede solucionar por sí mismo/a, hace que muchas personas no busquen ayuda.

Dar el paso de reconocer que tienes un problema y pedir ayuda, es una de las mejores decisiones que puedes tomar.

Hay profesionales que conocen la ansiedad social, que tienen experiencia trabajando en casos como el tuyo y que pueden darte herramientas.

Además, se sabe que el apoyo percibido es uno de los factores más importantes para superar cualquier tipo de problema. El simple hecho de compartir tus dificultades con los demás (amigos, familiares o pareja) te permite soltar carga, restar angustia y, a veces, también, encontrar posibles soluciones.

Por muy fuertes que seamos o creamos ser, todos necesitamos ese tipo de apoyo. Hasta el llanero solitario contaba con un ayudante.

***

¿Te has reconocido en alguno de estos errores?; ¿Qué otras estrategias has intentado que no te han funcionado? Escribe y cuéntanos en los comentarios


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9 comentarios

  1. Gracias! Me ha sido de gran ayuda este artículo. Resume y recopila mis principales problemas. La cantidad de horas que les habré dedicado…

    Añadiría uno más, el: «Tengo que ser así». Identificaba modelos de comportamiento a seguir en base a mis carencias. Cuandó entendí que no era necesario, sentí como una especie de vacio de identidad. Fue una sensación bastante curiosa.

    A modo de reflexión, creo que no está demás caer en autoexigencias, obsesiones, evitaciones, etc. Unas veces nos pasamos y otras nos quedamos cortos, pero con el tiempo podemos aprender y encontrar un paso adecuado.

    Saludos!!

  2. La terapia cognitiva conductual te ayuda a superar completamente el problema de FS. Lo primero que tienes que hacer es comprender como se genera la FS. Luego se debe aplicar la terapia todos los días y en todo momento en asuntos empezando de los mas sencillos hasta los mas complejos. No es fácil ni rápido pero es efectivo.

    • Sí, tienes razón. La terapia cognitivo-conductual puede ayudar mucho. Y la Terapia de Aceptación y Compromiso también. ¡Gracias por pasarte y comentar, Daniel!

    • Y donde debo ir para empezar una terapia asi llevo años con ansiedad social, siempre siento ansiedad en el trabajo o con gente hasta estar en un recinto cerrado debo ir al psicologo, envienme una respiesta

      • Luis, no sé de dónde eres… Busca un profesional de tu zona que tenga buenas referencias. O si no tienes referencias de ninguno, elige alguno que sepa de la ansiedad social y, sobre todo, con quien te sientas cómodo y conectes. La verdad es que no siempre se acierta a la primera. Es difícil dar con un buen profesional pero hay muchos así que te animo a que busques ayuda y lo intentes. Quizá escriba un artículo sobre qué cosas son importantes a la hora de elegir qué terapia y con qué profesional hacerla. Un saludo

  3. Hola a todos, solo quería decir que tanto el artículo como el blog me parecen espectaculares. Todo es muy útil y fácil de entender. Mi más sincera enhorabuena.

    • ¡Muchas gracias, Sonia! Para mí es muy importante que lo que escribo sea útil y fácil de entender para todos/as. Me alegra saber que lo es.

  4. Estoy haciendo unas prácticas y la ansiedad ha vuelto a la hora de coger el teléfono.
    No sé qué hacer, siento que me bloqueo, me quedo en blanco y no puedo hacerlo.
    Estoy angustiada.

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