¿Te acuerdas del post en el que hablábamos de cuáles eran las situaciones a las que puede temer una persona con ansiedad social?

¿Qué pasa si a eso a lo que temes es algo básico y crucial para tu vida? Hoy vamos a poner voz a uno de los miedos más incapacitantes: el miedo a trabajar.

Profesiones

Qué se sabe del problema

Si la ansiedad social es poco conocida, el miedo a trabajar es directamente invisible.

Las personas que no sufren este problema, ni lo conocen ni lo entienden cuando lo escuchan. Piensan que esto es cuento. Excusas de vagos, flojos, inmaduros y niños de papá y mamá.

Es cruel porque no sólo lo ignoran sino que también lo juzgan.

Los profesionales del ámbito de la salud mental tampoco han tomado conciencia de ello aún. Este tipo concreto de fobia social no se ha estudiado en profundidad y apenas se sabe nada acerca del tema. Han renombrado el miedo a trabajar con el nombre técnico de ergofobia y poco más. Un vacío enorme de información, como si no existiese.

Pero existe. 

En los foros de internet hay muchas historias de personas que tienen miedo a trabajar. Si las lees, entenderás que va más allá de las quejas diarias de un «no me gusta mi trabajo».  Hablamos de: trabajar como sinónimo de ansiedad, de noches de insomnio, de pánico cuando suena el despertador y cuando llega la hora de salir de casa… Hablamos de miedo.

¿Cómo alguien puede tener miedo a trabajar?

Para comprenderlo hay que saber que, detrás de ese miedo tan general y ambiguo, se esconden otros miedos más específicos y reconocibles:

  • Miedo a no ser competente
  • Miedo a las relaciones sociales en el contexto laboral

1. Miedo a no ser competente


Todos hemos sentido cierto nerviosismo y ansiedad en nuestro primer día de trabajo o cuando nos han pedido que realicemos un tarea nueva que no estamos muy seguros de saber hacer. Esos nervios son los nervios lógicos que cualquiera puede tener y es normal sentirlos.

Tener la creencia irracional de que todo lo vas a hacer mal… no lo es.

Las personas con miedo a trabajar son la inseguridad con patas. No tienen confianza (ni en sí mismos ni en sus capacidades) y dudan de todo: ¿Lo estaré haciendo bien?, ¿meteré la pata?, ¿será mejor hacerlo así?, ¿o asá?.

Por fácil e irrelevante que sea lo que tengan que hacer, afrontan las actividades del día a día en el trabajo con la tensión de un controlador aéreo. Sienten como si estuvieran a punto de estrellar aviones a todas horas y eso es agotador porque cualquier tarea es un reto titánico y todo fallo, un desastre.

Tienen miedo a equivocarse porque, para ellos, un error no es un simple fallo; es una prueba más de su incompetencia y una razón de peso para ser criticados y rechazados.

En el fondo, ése es tu mayor miedo. Demostrar a los demás (y a ti mismo) que no sabes, que no eres capaz, que eres tonto, torpe… Confirmar tu sentimiento de inutilidad y poca valía.

Para protegerse de esos errores tan temidos muchas personas desarrollan el mecanismo de defensa del perfeccionismo. Pero la presión por intentar tener todo bajo control y no equivocarse, lejos de ayudar, suele ser un problema añadido. Quieres hacerlo todo tan bien, que terminas por hacerlo todo regular-mal-fatal.

Lo que tienes que entender es que es la ansiedad, y no tu falta de capacidad, la que hace que no des pie con bola.

2. Miedo a las relaciones sociales en el contexto laboral


El trabajo es un lugar cargado de ansiedad. Estás en un espacio (generalmente cerrado) en el que tienes que interactuar todos los días con otras personas y no hay margen para elegir con quién, cómo ni cuándo. Quieras o no quieras, te ves obligado a relacionarte con tus jefes y tus compañeros de trabajo.

Para alguien con problemas de habilidades sociales, esto puede llegar a ser una tortura.

El momento café con compañeros; las reuniones; trabajar de cara al público; ir a pedir las vacaciones al jefe… Hay miles de situaciones en el día a día de cualquier trabajo que ponen a prueba tu capacidad para relacionarte.

No es infrecuente que las personas con falta habilidades sociales no encajen en el ambiente laboral y desarrollen miedo a acudir al trabajo. E incluso que, por sus características de personalidad, lleguen a ser víctimas de acoso laboral por parte de compañeros de trabajo o de superiores. Los individuos introvertidos, neuróticos y sumisos tienen mayor probabilidad de ser acosados.

Los síntomas de la ansiedad en el trabajo

Miedo a trabajar

  • Bloqueo Mental. Conocido de manera coloquial como «Quedarse en blanco».  Tu cerebro se colapsa y no es capaz de procesar ni retener nueva información. Anula tu capacidad para pensar y para tomar decisiones. Te paraliza.
  • Dificultades en la concentración y la atención. En lugar de centrarte en lo que estás haciendo o en escuchar lo que el otro te está diciendo, oyes tus propios pensamientos del tipo: «No sé cómo lo voy a hacer», «Tengo que entender lo que me está pidiendo», «Se me está notando tenso»
  • Problemas de memoria. Se te olvidan las cosas y tienes dificultad para recordar.
  • Falta de razonamiento lógico. No se es capaz de dar respuesta a situaciones y problemas fáciles y de sentido común que, en otras circunstancias (sin la ansiedad puntual del momento), se resolverían sin esfuerzo.
  • Comportamientos no espontáneos ni naturales. La ansiedad te tensiona y muestras rigidez en tu manera de actuar con compañeros y jefes: dices incoherencias, cometes torpezas-errores bobos, te mantienes callado cuando hay que hablar, etc. Puede llegar a crear un ambiente laboral incómodo.
  • Inseguridad. Dudas de todo y por todo.
  • Excesiva auto-exigencia. Nunca nada está del todo bien, siempre hay algo que mejorar, todos lo hacen mejor que tú.
  • Sensibilidad y susceptibilidad a las críticas. Cualquier comentario de mejora en relación a tu trabajo lo interpretas como descontento general contigo y con tu manera de trabajar.

Consecuencias del miedo a trabajar

¿Qué pasa si mantienes la ansiedad en el trabajo durante demasiado tiempo y terminas desarrollando un miedo generalizado a trabajar?

Éstas son algunas de las consecuencias de este miedo:

  • Menor productividad y calidad. Las dudas y las inseguridades enlentecen el trabajo, y la ansiedad, entorpece tu desempeño. Esa mala mezcla hace que, muchas veces, haya un descontento real con tu trabajo.
  • Mal clima laboral. Rechazo de compañeros/as y dificultades en las relaciones con las figuras de autoridad.
  • Irritabilidad y fatiga. Malgastas demasiada energía en pensamientos obsesivos sobre el trabajo y trasladas tu frustración laboral a otras áreas de tu vida.
  • Autoconcepto negativo («no soy inteligente», «soy un desastre»… ). Esta manera de verte termina empujándote al sentimiento de inutilidad y poca valía personal e, inevitablemente, afecta a tu autoestima (que suele estar por los suelos). Puede llevar a la depresión e, incluso, a pensamientos e ideación suicida.
  • Incapacidad para llevar una vida independiente. Un trabajo es la pieza principal del dominó. Si cae esta primera ficha, todo lo demás cae de seguido. Sin trabajo, no hay dinero; sin dinero, no puedes pagar alquiler, hipotecas, vacaciones, cursos de formación ni terapias para tratar de salir del problema. Cuando el miedo impide trabajar se corre el riesgo de depender económicamente de otros y resulta muy difícil tomar las riendas de la propia vida.
  • Vergüenza y rechazo social. Hay una pregunta que, más pronto que tarde, siempre te harán cuando conozcas a alguien: «Y tú, ¿a qué te dedicas?». En la sociedad en la que vivimos el trabajo es el rey, hasta el punto de que hemos convertido trabajo en identidad personal: «Eres lo que haces«. Parece que si fallas en este área de tu vida, eres un vago, un incompetente, alguien poco interesante o, directamente, un fracasado y un perdedor. Por eso, no es fácil hablar de este tipo de miedos. La incomprensión de los demás hace que te de vergüenza reconocerlo.

***

¿Tú también tienes miedo a trabajar?  Cuéntanos tu experiencia en los comentarios o sigue en el blog leyendo este otro artículo que también te puede interesar: Qué hacer si tienes miedo a empezar en un nuevo trabajo o sientes ansiedad en el que estás


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283 comentarios

  1. Hola.
    Me llamo Mariana, tengo 28 años y aunque ya hace cuatro años que termine mi carrera y no he permanecido en ningun empleo por mucho tiempo.Es preocupante porque por más que quiero ser independiente y sueño con ganar mis propias cosas, , el miedo me derrota y los años pasan y me cuesta vencerlo, se que con la edad más avanzada y sin experiencia, nadie me contratara.
    Mi primer experiencia no fue del todo buena, entre de becaria de recursos humanos y solo permanecí un mes porque me contrataron eventualmente , y aprendi bastante, pero aun a´si me sentía insegura y bastante torpe, sentía que no hacía las cosas rapido como querían ya que eran muchas tareas a la vez,hasta mis compañeras se burlaban de mi lentitud y cuando salí de ahí al mes, me alivie demasiado.
    El otro trabajo fue en un restaurante como ayudante de contador y ahí fue más estresante, solo dure una semana, solo me enseñaron un día que hacer y querían que al otro, yo hiciera todo como si llevara meses ahí ya que faltaba personal, ademas mi jefa era bastante rápida y ansiosa, por lo que me sentía torpe de nuevo, tanto que me equivocaba una y otra vez en las cuentas y tenía que repetir mis trabajos y cerciorarme una y otra vez que lo habiia hecho bien . Cada tarde al salir de ahí, me llenaba de mucha ansiedad y comenzaba a llorar camino a casa, deseando no volver, A la semana, ni si quiera me presente a renunciar, ni a que me pagaran, solo no volvi y me encerre a llorar, lamentandome por no poder aprender rápido y ser tan inutil para ello.
    E.l tercer trabajo donde entre de asistente de ventas, solo duro dos meses ya que me daba bastante pena hablar por telefono para vender.
    luego intente seguir buscando pero comence a evitar entrevistas por que no me sentía capacitada para realizar ningun trabajo, y durante un tiempo deje de buscar y puse un negocio con mi familia, donde yo solo producia en casa, mas no vendía afuera, ya que me da pena vender.Pero el negociosolo duro dos años, sin muchas ganancias y ahora que quiero volver a buscar trabajo para poder pagar las cuentas, es más dificil. Ya no soy joven como antes, no tengo experiencia en practicamente nada, me he alejado de mis amigos y familia para no hablar de esto, he tenido problemas con mi familia porque creen que no quiero trabajar por floja, pero cómo les explico que estoy aterrada, de que me siento una inutil en los trabajos, de que todo me de pena, y depender de ellos tambien y no ser como cualquier otro que trabaja y ya, me encierro en casa y no quiero salir. Mi familia me reclamaba más y más porque salga y les de dinero. Yo solo quiero dormir y llorar.He pensado en acabarlo todo y perdido toda motivación por vivir, me siento totalmente sola y he llegado a pensar lo peor, aunque hasta para eso me falta valor. Y por más que intento ver vacantes, al estar frente a los edificios para preguntar, me aterro y comienzo a llorar en la callle hasta volver a casa. Quiero que esto pare. Ojala hubiera una solucion para el miedo.
    Es reconfortante leer los testimonios demás personas y saber que no eres la unica persona a la que le pasan cosas.
    Les agardezco leerme.
    Solo quiero volver encontrar coraje en mi para afrontar todo e intentarlo de nuevo.Quiero ser libre

    • Ánimo mariana. Eres muy joven y tienes mucho por delante. Esos trabajos que comentas no ayudaban mucho. Veras que va a salir alguno donde te vas a sentir agusto. Empieza desde cero sin pensar en los trabajos pasados. Te mando miles de bendiciones y hay mucha gente luchando no estás sola!!

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